Kerouac meets Death Cab for Cutie: el proyecto Big Sur


Hubo un poeta en Estados Unidos que hizo aullar a medio mundo. Se llamó Jack Kerouac. Hay un hombre en ese mismo país que se llama Ben Gibbard, y que ha mostrado un talento musical y una versatilidad que pocos igualan, y que va de lo que hizo con Death Cab for Cutie a lo que logró con The Postal Service. El 20 de octubre podremos verlos juntarse, en un álbum que se llamará One Fast Move and I’m Gone.

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En este proyecto que lanzará F-Stop/Atlantic, Gibbard trabajó con Jay Farrar, de Son Volt. En él, cantarán pasajes de la novela de Kerouac Big Sur, en la que el beatnik contó las tres estancias de su alter ego Jack Duluoz en la región del sur de California que se llama como el libro. Es la historia de un hombre que pelea contra el alcoholismo, su propio derrumbe y la soledad.

Aunque apenas podemos tener un adelanto de lo que será el disco en este video, la cosa promete. Primero, porque Kerouac es uno de los poetas y novelistas más grandes del último siglo. Segundo, porque tanto Gibbard como Farrar han hecho grandes cosas antes.

Como bono, además, está el documental del que surgió la idea del álbum, One Fast Move or I’m Gone: Kerouac’s Big Sur. Gibbard y Farrar en realidad se encontraron para hacer música para una cinta sobre el tiempo que Kerouac pasó en Big Sur tratando de desintoxicarse y de recuperar piso, y que le sirvió de base para la novela. En el film aparecen también Tom Waits y Patti Smith, entre otros que tocan y hablan sobre el poeta.

Ya encarrerados, decidieron hacer este nuevo disco, del que se puede ver un sencillo aquí. Ya veremos qué pasa en octubre, pero por lo pronto promete.

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Vía: Pitchfork

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Diseño de portadas: hacer que un libro tenga mirada


Las portadas son la cara del libro. O más bien la mirada: hacen que nos acerquemos, nos dicen el humor en el que están, nos advierten lo que nos espera. Las hay vacías, como las de la editorial Ariel, que sólo traen el autor y el título y parecen confiar en las palabras y desconfiar de las imágenes. Las hay a medio camino entre la portada completa y el diseño sin imagen, como las de Anagrama, con esos cuadritos de ilustración que apenas sonríen. Pero las hay también espectaculares.

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The Book Bench de The New Yorker trajo entre sus maravillas de hoy el link a un post sobre las portadas y el diseño de la editorial Wave, en Estados Unidos. Creo que ha habido pocas portadas tan bellas como las de sus libros en los anaqueles de las librerías comunes y corrientes. Muchas de las mejores fueron hechas por el grupo de diseñadores Quemadura, que tiene una página web que no gusta nada, pero en la que reúne trabajos que impresionan a todos.

El blog en el que aparecieron las portadas de Wave, de hecho, está dedicado a las portadas, y trae muestras extraordinarias: desde las clásicas de Gallimard, por ejemplo, hasta las mayores novedades de hoy.

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