Fuente Obejuna, todos a una contra la SGAE


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Hay pocas entidades públicas que despierten tanta animadversión en la red como la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE), y este odio adquiere tintes cada vez más dramáticos en el mundo real, muy de capa y espada y quiénmatóalcomendador. Según reportan varios medios,  la SGAE está tratando de cobrar 31 mil euros al ayuntamiento de Fuente Obejuna, en Córdoba, por los derechos de autor de una adaptación de la obra que Lope de Vega escribió con el nombre del lugar, que sus vecinos montan en verano. También quiere sacar algo por varios espectáculos gratuitos.

Las obras del teatro clásico español, por su antigüedad y porque sus autores están obviamente muertos, son del dominio público. Sin embargo, son muy complejas de representar, así que se hacen adaptaciones que, en realidad, circulan ya de mano en mano y hay veces en que se pierde la noción de que son adaptaciones. La SGAE pretende cobrar los derechos de autor sobre esas adaptaciones. A eso se oponen los vecinos y el ayuntamiento, y no parece que vaya a tener mucho éxito el intento por sacarles dinero. Antes de Fuente Obejuna, otro pueblo andaluz, Zalamea, se negó a pagar los derechos por la adaptación de una obra de Calderón de la Barca, El Alcalde de Zalamea.

La sociedad de autores argumenta que, aunque los actores fueron los vecinos, se cobró la entrada por la función de Fuenteovejuna y antes del Alcalde de Zalamea, y por tanto se le debe pagar el 10% de las entradas. Eso no ha gustado nada a la gente, y la SGAE ha empeorado su de por sí mala imagen ante el público.

De hecho, creo que a la gente no le molesta pagar por los derechos de autor, sino a quién se le paga y por qué. No he visto a nadie quejarse de tener que pagar por una novela. Sí he visto a mucha gente enojarse por tener que pagar 15 dólares por un disco, de los que, en realidad, al cantante y los autores le tocará una miseria y el resto se irá a una sociedad de gestión o a una disquera.

Dicho esto, la gente de la SGAE haría bien en leer la obra de Lope, no vaya siendo que la adaptación cambie “‘¿Quién mató al comendador?” por “¿Quién mató al de derechos de autor? ¡Es el camino derecho: Fuenteovejuna lo ha hecho!”

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Radiohead en vivo

Because a contract is a contract. Muchos años. Mucho estilo. Firmas y listo, forjaste tu estilo musical hasta que tengas el suficiente dinero para irte a Toronto a producir  con tu dinero y de manera independiente tu nuevo álbum.

Al menos eso le ha pasado a bandas noventeras con cierto éxito como Placebo: surge hace 15 años, le ven imagen, punch, talento, música y venga. Ahí tienes a Stefan Olsdal y Brian Molko, en los noventas, veinteañeros, firmando contratos, lo que antes significaba algo seguro.

Ahora ya no es así.

Las nuevas bandas ya no hacen fila afuera de Sony Music, Warner Music, EMI y Universal Music. Ya no importa porque ahí está Brian Message, representante de Radiohead y su último álbum “In Rainbows”  -que salió por Internet-, y su Polyphonic, un proyecto de 20 millones de dólares de inversión para producir a talentos musicales.

“Los artistas se encuentran en un momento en que son conscientes de que volver al viejo modelo no tiene sentido”, dice Message.

Polyphonic se trata de regersar a las bases. De darte a conoce por Internet y tú, músico, ser tu propio agente y llevarte más ganancias que si te representara una disquera. Se trata de ser bueno musicalmente hablando, ya que si tienes éxito vía democrática, es decir, por Internet, Polyphonic ahí está para asegurarte. Además el marketing y publicidad va por cuenta de terceros, aunque Polyphonic asegura invertir en cada banda 300 mil dólares.

Este nuevo estilo de mercadear música lo han adoptado “viejas” bandas, como Radiohead con “In Rainbows”, o  nuevas como Trent Reznor y Barenaked Ladies, que además crearon sus propios sellos.

El punto es tener presencia en servicios online como iTunes, Amazon y Napster. Al menos eso es lo que buscan Brian Message, Adam Discol y Terry McBride, los tres fundadores de Polyphonic. Agarran a los nuevos o a  músicos que las grandes disqueras desecharon, lo hacen presentarse en muchas ciudades en poco tiempo y le crean presencia en la red.

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