August 18th, 2009
La (banda de la) Pantera Rosa vence al inspector
Su modus operandi, al menos en la parte de la ejecución, es bastante simple, pero requiere rapidez, seguridad y precisión: dos o más miembros de la banda entran en una joyería con un mazo o algo igual de contudente en la mano; amagan a los dependientes o a quien esté ahí, rompen los cristales de las vitrinas y se llevan lo que pueden. Sus botines suelen valorarse en millones, y ya son una leyenda. Son “La Banda de la Pantera Rosa”.
El que parece ser su último golpe ocurrió esta mañana en Ginebra, y fue igual a los demás: entraron, amenazaron, rompieron y escaparon. Ni un herido. Ni un muerto. Antes de eso, el 12 de agosto, atacaron en Londres, pero le dieron un toque glamuroso al atraco.
Según cuenta Loïc H. Rechi en Abstrait / Concret, parecía que por primera vez habían cometido un error: entraron en la tienda a cara descubierta y su rostro quedó grabado en las cámaras de seguridad. La policía pensó que por fin los tenía y proyectó sus rostros en la tele, pero entonces se descubrió el genio de los ladrones: un maquillista se acercó a la policía cuando descubrió su propia obra en la televisión. Usando látex líquido les había alterado completamente las facciones.
Los elogios a la banda de la Pantera Rosa se repiten por todas partes -menos en el mundo de la joyería, suponemos. Rechi, por ejemplo, sostiene que son “una puta banda de genios“. “Lo que tienen es el glamour”, dice la prensa irlandesa. Y en su natal Yugoslavia son recibidos como héroes.
Según se ha podido saber por las contadas detenciones que han sufrido, la Banda de la Pantera Rosa la componen entre 60 y 300 personas provenientes de los Balcanes. Algunos dicen que son montenegrinos, otros que serbios, de la ciudad de Niš. Un locutor de radio proclamó al aire que “ya no son puros criminales: son héroes“, y en los foros de algunos tabloides serbios, los fans se cuentan por decenas y los halagan: “Son un mito. Ojalá robaran la Reserva Federal de Estados Unidos”.
El origen del nombre que les dio Interpol también ayuda. Según se cree, les viene de que en un robo de 1993 escondieron el botín en un bote de crema para la cara, como ocurre en la película La Pantera Rosa, y lograron escapar. Otros ven en su éxito de público el gusto por lo simple: para vencer a la tecnología no hace falta tecnología, sino habilidad, astucia y fuerza. No importan las cámaras, las alarmas y los ruidos: un martillo y mucha precisión harán el trabajo.
En cualquier caso, han pasado ya a la historia.