Los aeropuertos, el gris en un mundo en blanco y negro


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Son otros los idiomas, pero todavía no del todo. Los olores son del país que los acoge, pero hay tantos perfumes de fuera que no huelen al lugar donde están. Quienes los habitan pertenecen a grupos muy concretos, pero tan mezclados con otros pueblos que no se puede hablar todavía de un sitio específico. Los aeropuertos son una zona ambigua que une y separa a un país del resto del mundo. Son el gris por antonomasia en un mundo en el que a cada país le gusta jugar a que tiene un color claro y distinto.

gatwick, por Reeway2007Hace un par de días llegué al aeropuerto de Gatwick, camino de Londres. Los vuelos largos siempre desorientan, y el mal sueño -Sandra Bullock en Alaska y vin Diesel todavía más rápido y más furioso no ayudaron- hizo todo aún menos claro. Lo que se ve entre la niebla por el jetlag es más o menos así.

Lo primero que salta son los olores: los pasillos huelen a otros limpiapisos y a otros detergentes. Gatwick, además, huele al curry que comen muchos de los trabajadores, y a otro tipo de smog. Como mi vuelo se mezcló con uno que venía de Ghana en la cola de migración, la vista también cambió: las ropas sorprenden, las fotos cobran vida. Lo exótico queda a unos centímetros y comparte uno de los pocos universales reales: el odio a las filas.

Aparecen luego personajes que son como Maqroll el Gaviero, pero del aire. Gente que no sabe estar en territorios definidos y prefiere los lugares ambiguos, que pasa por el mundo como quien cambia de barrio en una misma ciudad. El que venía en mi vuelo conocía mejor el aeropuerto de la ciudad de México que nadie más en el avión, y salió al aeropuerto de Londres como quien sale a casa de un buen amigo.

Conocí a alguien así fuera de un aeropuerto. Fue en el Café de la Paix, en París. El tipo se tomaba un whisky con una mujer negra guapa y alta hasta decir basta, que le reclamaba por un vestido que le había regalado. Pasaba del inglés que hablaba con su ¿novia/amante/compañera/amiga/colega? al sueco en el celular y al francés exquisito con los camareros. Al oírnos hablar en español giró la cabeza y saludó con acento guatemalteco. Trabajaba para la ONU y, aunque su casa estaba en Estocolmo, no pasaba la noche ahí más que dos meses al año.

Así son los únicos habitantes permanentes de los aeropuertos. Son, otra vez, como Maqroll: gente de todas partes, con códigos propios y ajenos al resto de nosotros, que pasa por los puertos, aeropuertos y ciudades saltando de barrio en barrio. Gente que no soporta los colores: se mueve en las gamas, en los grises, en las fronteras.

Los aeropuertos son por eso la única casa que podrían tener.

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El aviso del bombardeo


Sobre la ciudad de México volaron hoy los aviones de la Fuerza Aérea Mexicana, y las calles en silencio retumbaron con el estruendo de los reactores. Anuncia su aparición un ruido que vibra, y después la vibración se hace sorda y grave, y hace temblar los vasos y las lámparas. Así debe sentirse el anuncio de un bombardeo, con el ruido a lo alto avisando del estallido por lo bajo.

Los pases de los cinco cazas que se perdieron en las nubes sobre el DF me encontraron tratando de poner en orden a los invasores de mi casa. La luz que me ayudaba a ver entre el polvo que cubre las maletas viejas tembló por un momento justo cuando tenía en las manos un disco viejo que recoge varios textos de Paco Ignacio Taibo I. Uno de ellos habla, precisamente, de los bombardeos, pero del otro extremo: su colofón, lo que dejan por la tierra tras tirar sus estallidos.

Los aviones que pusieron a temblar mi casa, por suerte, son de fiesta y sacaron a los chilangos a las azoteas para verlos. Espero que las cosas se queden así y nunca podamos escribir un texto bellísimo como éste que dejo aquí, en voz de Taibo I: Después del Bombardeo

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El Grito del desánimo


#eresmexicano

Hasta hace algunos años, el día del Grito de Independencia era para los mexicanos el día del desahogo nacional. Parece que ya no. Al hecho de que los carritos con banderas tricolores ya no pululan por todas partes en la ciudad de México, para documentar nuestro pesimismo aparecieron una encuesta y un hashtag en Twitter que más que con afán patriótico me dejaron la imagen de que éste es un país bastante deprimido.

Hace un par de días, María de las Heras publicó en Milenio un sondeo según el cuál apenas la cuarta parte de la población tiene muchas ganas de salir a gritar “¡Viva México y vivan los héroes que nos dieron patria!” Sólo 40% de los mexicanos considera que la gente es amable, y menos del 25% considera que vivimos en un país de gente honesta.

Luego aparece el hashtag de Twitter #eresmexicano que termina de mostrar la pésima imagen que tenemos los mexicanos de nosotros mismos. Entre las ganas de ser patriota sin que le salga del chico con cara de Hidalgo a la idea de que ser mexicano es saberse de memoria los nombres de esos tipos con patillas y peinados raros (la descripción es de Ibargüengoitia) que hicieron patria, creo que hay poco margen para el optimismo.

No que lo haya en demasiados lugares, pero es de notarse.

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Blackspot: caminar el mundo cambiándolo


blackspotHace cinco años, Adbusters, la revista canadiense de antipublicidad, se puso a tratar de reinventar el capitalismo desde dentro; de hacer que lo cool no sean las marcas, sino la falta de ellas; de cambiar el mundo ayudando a caminarlo: crearon una línea de tenis fabricados y vendidos al margen de la injusticia. Los llamaron “Blackspots“. Un lustro después, Adbusters mantiene su trinchera, pero ahora le dió un toque indie.

En 2004, cuando Nike había comprado Converse y confirmaba que, como había dicho Naomi Klein, nos quedamos sin opciones, los Blackspot fueron una oportunidad para no alimentar al enemigo cuando se lo combatía. Los tenis eran fabricados en una fábrica ejemplar en Portugal, con materiales 100% reciclables, y hasta los vegetarianos más radicales podían usarlos sin faltar a sus principios. Su logotipo lo puede usar cualquiera que comparta los valores de justicia y consumo responsable. Los Blackspot sólo se venden através de tiendas independientes que tratan bien a sus trabajadores y de cooperativas. Fueron la oportunidad de renunciar a las marcas sin renunciar al gusto.

Ahora, para demostrar que las cosas se pueden hacer bien en cualquier parte del mundo, Adbusters contrató a una fábrica justa, limpia y amigable con el ambiente y sus trabajadores, pero en Pakistán. Y para demostrar que lo anti cool tiene muchas caras, le dieron un toque más… notorio.

Yo me mantengo fiel a la primera línea, más sencillita, pero la nueva me gusta. Y me gusta saber que se puede caminar el mundo haciéndolo un poquito mejor.

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El síndrome de Diógenes que hay en todos


banksyHay pocas cosas verdaderamente universales en el mundo. Bobby McFerrin nos enseñó hace poco que una de ellas es que todos sabemos qué es la escala pentatónica, aunque no lo sepamos. Otra es la cocacola. En la última semana descubrí otra más: la silogomanía, la afición a guardar cosas que no sirven para casi nada y que son los verdaderos dueños de una casa.

La gente no se da cuenta, pero en realidad no es la dueña de su casa: la verdadera propietaria es su historia, y esa historia habita los cuartos, los clósets, el espacio bajo las camas y los sofás, la mitad de los cajones y por lo menos un rincón que en principio iba a tener el derecho exclusivo de albergarla. Se manifiesta en maletas que no se han vuelto a abrir, en polvo. Por ejemplo, en una cosa de metal que encontré ayer y que según unos es un marco para fotografías y según otros sirve para proteger pasteles -mejor no pregunté protegerlos de qué.

En este síntoma del síndrome de Diógenes que compartimos todos no hay exentos. Una amiga turca me contó que en su casa encontraron algo que no sabían si servía para inflar balones de futbol o era una bujía para un auto muy viejo, y en la casa de un periodista de Madrid apareció un asadón en un clóset. Estaba oxidado y todavía tenía algo de tierra, y según uno de los descubridores tenía por lo menos 150 años.

Al final, lo que se halla removiendo lo acumulado por el cínico que todos somos es la historia que no quisimos o no pudimos desechar, y verlo inmediatamente levanta una nube ante nosotros. Literalmente: una nube de polvo que desvela lo que fuimos.

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Gael García y otro montón de gente contra el cambio climático


“Cada segundo, cada minuto, cada día, nuestro mundo está cambiando: el cambio climático es una realidad y no va a desaparecer”. Así comienza el video en el que el actor mexicano Gael García Bernal pide a los ciudadanos que exijan a los políticos del mundo que se pongan de acuerdo sobre cómo vamos a frenar el calentamiento global.

El llamado de Gael García es tanto más importante porque, aunque en diciembre tendrá lugar una cumbre en Copenhague en la que los gobiernos del mundo deben ponerse de acuerdo sobre cómo evitar que el mundo se caliente más de dos grados, ni siquiera han conseguido hacer un borrador en forma. La reunión en Bonn, Alemania, de hace unos meses, tuvo algunos avances, pero ni de lejos los suficientes.

¿Qué podemos hacer nosotros para frentar el cambio climático? Quienes vivan en España, pueden sumarse a la campaña que protagoniza Gael y firmar la petición de Intermón. Quienes no, pueden, por ejemplo, apoyar a Greenpeace en sus campañas en defensa del medio ambiente. Todos podemos aportar ahorrando el agua, no gastando más energía de la necesaria, presionando a nuestros políticos porque hagan las cosas bien.

Si seguimos así, el mundo sí se va a acabar, pero todavía podemos hacer mucho para evitarlo.

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Caster Semenya y l@s que sí tuvieron que cambiar de género


Caster SemenyaCaster Semenya, esa chica que corrió los 800 metros más rápido que todas, ¿de verdad es mujer? Esa es la pregunta que desde hace varios días ronda la prensa y los pasillos del mundial de atletismo, aunque la respuesta parece ser que sí es una chica. La duda surgió no sólo por su increíble velocidad, sino por algunos signos que suscitan dudas del físico. Más allá de si sea fea o guapa, por ejemplo, aparecieron este viernes en El País unas fotos de su secundaria en las que se ve vestida de hombre, rodeada de compañeras vestidas de mujer. Hay quien vio en ello un clavo ardiendo al que asirse para no darle el triunfo a Semenya, pero todo quedó ahí.

Mientras en la pista corra en la categoría que le corresponde, a mí me da lo mismo que se vista como se vista y que haga lo que se le dé la gana, pero a la humanidad, al menos en tiempos pasados y no tan lejanos, parece que no. Al machismo que ha dominado el planeta desde que los hombres vierno que había mujeres y que podían subyugarlas, ha habido muchas que han respondido dándole la vuelta a las reglas: “si para entrar en la corte hay que tener pantalones, usémoslos“, se dijeron, y lo hicieron.

Uno de los casos más famosos es el de Juana de Arco, metida porque la Virgen le hablaba -bueno, el arcángel San Miguel- a soldado, ayudó a echar de Francia a los ingleses, gracias a los ánimos que daba a los militares, según unos, a su habilidad como estratega, según otros. Para colarse en los pasillos de los generales y el poder, sin embargo, tuvo que dejar de lado su nombre y llamarse “Juan”. Y vestida como un hombre -como por lo demás haría toda la vida- atravesó Borgoña, vio al delfín Carlos y predijo la liberación de su país ante él.

George SandHay otros dos casos que curiosamente también vienen de Francia. Uno es el de George Sand. Nacida Amandine Aurore Lucile Dupin, se divorció muy pronto de su esposo y comenzó a usar pantalones y camisas. Gracias a eso, logró colarse por varios lugares de París a los que nunca hubiera podido entrar, lugares de alto riesgo como las bibliotecas, los museos o el foso del teatro.

El otro caso es de origen francés pero cubano de convicción, o al menos eso dicen los cubanos. Se trata de Enriqueta Favez. Nacida en Suiza, después de que su marido, un militar francés, murió, ella tomó su nombre y su ropa y estudió medicina en la Sorbona. Peleó con Napoleón como cirujano, pero la capturó Wellington en Waterloo. Después, decidió ir a Cuba, donde se hizo médico popular en una provincia infestada de piratas. La vida la trataba muy bien, y también la gente de alrededor, que por fin tenía doctor, cuando comenzaron las sospechas sobre su género. Cuando se descubrió que era mujer y trasvesti la encarcelaron las autoridades en una prisión y luego su familia en un convento. Cuando salió, se hizo misionera en México. Murió tiempo después en Nueva Orléans.

Si alguien conoce más, por favor dígalos.

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Roger Waters vs El Muro… de Israel


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Primero fue el muro que daba el peor horizonte posible a la Puerta de Brandemburgo en Berlín y el peor panorama posible a los habitantes de las alemanias divididas. Ahora, Roger Waters, líder de Pink Floyd, vuelve contra las barreras, pero esta vez el muro está a miles de kilómetros, y es el que arrebata tierras y esperanzas a los palestinos de Cisjordania, el que construyó Israel. Para marcar el quinto aniversario de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia que estableció sin lugar a dudas que ese muro, además de ser una atrocidad, es ilegal, la ONU lanzará este jueves (lo esperamos en cualquier momento), por YouTube un video narrado por el legendario músico sobre la vida junto a la barrera.

“Hola, soy Roger Waters. Soy inglés. Soy compositor y he escrito mucho sobre los muros externos e internos a lo largo de mi carrera. Siempre me han despertado un deseo de entender el porqué de esos muros. Y las causas son siempre el miedo“, dice Waters al inicio del documental, según recoge la prensa. “Me llena de horror la idea de vivir en una prisión gigante“, cita el diario israelí Ha’aretz. “We don’t need no thought control“, recuerda después.

El muro del que habla Waters es una barrera de más de 700 kilómetros de largo que envuelve Cirsjordania -la parte de Palestina en el banco oeste del río Jordán- y que impide a los palestinos llegar a sus trabajos en Israel, a los hospitales o a las escuelas. También, es una forma de arrebatarles tierras, ya que “muerde” en varios tramos pedazos del territorio palestino. Además, dificulta la entrega de medicinas, alimentos y otros bienes de consumo. En fin: es una atrocidad condenada por todos los actores, menos por Israel, porque encarcela a los habitantes de la zona, porque es un atentado más contra la paz, porque es la mejor receta para provocar una catástrofe humanitaria, y por otro montón de razones.

Roger Waters no es el primero en lanzarse contra el muro. Entre otros muchos, antes el graffitero inglés Banksy se dio una vuelta y dejó imágenes como ésta que se pueden ver en su página.

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Uno de los graffitis sobre el muro de Israel

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En lo que nos llega el documental sobre el nuevo muro, aquí una probada del concierto en el viejo, el que por suerte se cayó hace ya veinte años.

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Fuente Obejuna, todos a una contra la SGAE


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Hay pocas entidades públicas que despierten tanta animadversión en la red como la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE), y este odio adquiere tintes cada vez más dramáticos en el mundo real, muy de capa y espada y quiénmatóalcomendador. Según reportan varios medios,  la SGAE está tratando de cobrar 31 mil euros al ayuntamiento de Fuente Obejuna, en Córdoba, por los derechos de autor de una adaptación de la obra que Lope de Vega escribió con el nombre del lugar, que sus vecinos montan en verano. También quiere sacar algo por varios espectáculos gratuitos.

Las obras del teatro clásico español, por su antigüedad y porque sus autores están obviamente muertos, son del dominio público. Sin embargo, son muy complejas de representar, así que se hacen adaptaciones que, en realidad, circulan ya de mano en mano y hay veces en que se pierde la noción de que son adaptaciones. La SGAE pretende cobrar los derechos de autor sobre esas adaptaciones. A eso se oponen los vecinos y el ayuntamiento, y no parece que vaya a tener mucho éxito el intento por sacarles dinero. Antes de Fuente Obejuna, otro pueblo andaluz, Zalamea, se negó a pagar los derechos por la adaptación de una obra de Calderón de la Barca, El Alcalde de Zalamea.

La sociedad de autores argumenta que, aunque los actores fueron los vecinos, se cobró la entrada por la función de Fuenteovejuna y antes del Alcalde de Zalamea, y por tanto se le debe pagar el 10% de las entradas. Eso no ha gustado nada a la gente, y la SGAE ha empeorado su de por sí mala imagen ante el público.

De hecho, creo que a la gente no le molesta pagar por los derechos de autor, sino a quién se le paga y por qué. No he visto a nadie quejarse de tener que pagar por una novela. Sí he visto a mucha gente enojarse por tener que pagar 15 dólares por un disco, de los que, en realidad, al cantante y los autores le tocará una miseria y el resto se irá a una sociedad de gestión o a una disquera.

Dicho esto, la gente de la SGAE haría bien en leer la obra de Lope, no vaya siendo que la adaptación cambie “‘¿Quién mató al comendador?” por “¿Quién mató al de derechos de autor? ¡Es el camino derecho: Fuenteovejuna lo ha hecho!”

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La (banda de la) Pantera Rosa vence al inspector


El cartel de "se busca", tras uno de sus robos más exitososSu modus operandi, al menos en la parte de la ejecución, es bastante simple, pero requiere rapidez, seguridad y precisión: dos o más miembros de la banda entran en una joyería con un mazo o algo igual de contudente en la mano; amagan a los dependientes o a quien esté ahí, rompen los cristales de las vitrinas y se llevan lo que pueden. Sus botines suelen valorarse en millones, y ya son una leyenda. Son “La Banda de la Pantera Rosa”.

El que parece ser su último golpe ocurrió esta mañana en Ginebra, y fue igual a los demás: entraron, amenazaron, rompieron y escaparon. Ni un herido. Ni un muerto. Antes de eso, el 12 de agosto, atacaron en Londres, pero le dieron un toque glamuroso al atraco.

Según cuenta Loïc H. Rechi en Abstrait / Concret, parecía que por primera vez habían cometido un error: entraron en la tienda a cara descubierta y su rostro quedó grabado en las cámaras de seguridad. La policía pensó que por fin los tenía y proyectó sus rostros en la tele, pero entonces se descubrió el genio de los ladrones: un maquillista se acercó a la policía cuando descubrió su propia obra en la televisión. Usando látex líquido les había alterado completamente las facciones.

Los elogios a la banda de la Pantera Rosa se repiten por todas partes -menos en el mundo de la joyería, suponemos. Rechi, por ejemplo, sostiene que son “una puta banda de genios“. “Lo que tienen es el glamour”, dice la prensa irlandesa. Y en su natal Yugoslavia son recibidos como héroes.

Según se ha podido saber por las contadas detenciones que han sufrido, la Banda de la Pantera Rosa la componen entre 60 y 300 personas provenientes de los Balcanes. Algunos dicen que son montenegrinos, otros que serbios, de la ciudad de Niš. Un locutor de radio proclamó al aire que “ya no son puros criminales: son héroes“, y en los foros de algunos tabloides serbios, los fans se cuentan por decenas y los halagan: “Son un mito. Ojalá robaran la Reserva Federal de Estados Unidos”.

El origen del nombre que les dio Interpol también ayuda. Según se cree, les viene de que en un robo de 1993 escondieron el botín en un bote de crema para la cara, como ocurre en la película La Pantera Rosa, y lograron escapar. Otros ven en su éxito de público el gusto por lo simple: para vencer a la tecnología no hace falta tecnología, sino habilidad, astucia y fuerza. No importan las cámaras, las alarmas y los ruidos: un martillo y mucha precisión harán el trabajo.

En cualquier caso, han pasado ya a la historia.

Vía Abstrait / Concret

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