Sobre la ciudad de México volaron hoy los aviones de la Fuerza Aérea Mexicana, y las calles en silencio retumbaron con el estruendo de los reactores. Anuncia su aparición un ruido que vibra, y después la vibración se hace sorda y grave, y hace temblar los vasos y las lámparas. Así debe sentirse el anuncio de un bombardeo, con el ruido a lo alto avisando del estallido por lo bajo.
Los pases de los cinco cazas que se perdieron en las nubes sobre el DF me encontraron tratando de poner en orden a los invasores de mi casa. La luz que me ayudaba a ver entre el polvo que cubre las maletas viejas tembló por un momento justo cuando tenía en las manos un disco viejo que recoge varios textos de Paco Ignacio Taibo I. Uno de ellos habla, precisamente, de los bombardeos, pero del otro extremo: su colofón, lo que dejan por la tierra tras tirar sus estallidos.
Los aviones que pusieron a temblar mi casa, por suerte, son de fiesta y sacaron a los chilangos a las azoteas para verlos. Espero que las cosas se queden así y nunca podamos escribir un texto bellísimo como éste que dejo aquí, en voz de Taibo I: Después del Bombardeo

Un comentario, Coméntale o Linkea este post
Me emocionó escuchar a Paco Taibo. Nuestras vidas son tan frágiles como los papelitos que caían durante el bombardeo que narra. Lo insólito que dentro de esa fragilidad cabe la capacidad inmensa de estar contentos
Felicidades
September 16th, 2009
Responder a “El aviso del bombardeo”