Aunque Ted Kennedy, el último miembro de lo más parecido a la realeza que tuvo Estados Unidos, murió a la una y media de la mañana, los principales medios estadunidenses aparecieron al día siguiente con un obituario en primera plana. En el peor de los casos, si sus imprentas son lentas y cierran temprano la edición, éste apareció inmediatamente después del anuncio en su página de internet. ¿Con cuánto tiempo de antelación se preparan los obituarios?
Depende de los periódicos. En México, por ejemplo, el obituario de Octavio Paz tenía años listo y se actualizaba periódicamente, pero casi todos, aunque el personaje sea especialmente famoso, se preparan de improviso y se complementan al día siguiente, con la información sobre los funerales y las reacciones de “los que importan”. En Estados Unidos la cosa cambia, y lo mismo sucede en Europa, aunque la inmensa mayoría de las notas necrológicas se preparan el mismo día del fallecimiento.
Según reporta la revista en línea Slate, de The Washington Post, hay tres situaciones típicas para tener un obituario completo, listo y paginado, antes de que el famoso muera. La primera es que “el sujeto es tan famoso que el periódico quedaría en ridículo si no tuviera un paquete inmediato en caso de una muerte inoportuna”. La segunta, que la persona en cuestión es vieja o está enferma. La tercera, que está “en riesgo, por ejemplo, es drogadicto o doble de motocicleta”.
Aunque varios diarios encargan los obituarios a los reporteros que conocen bien al muerto, en algunos países hay gente especializada en escribirlos. En Closer, por ejemplo, Jude Law se queja de que trabaja “en la Siberia del periodismo“, escribiendo necrológicas, y Pereira, en Sostiene Pereira, la novela de Antonio Tabucchi que luego salió en película con Marcello Mastroiani, contrata a un redactor para que se dedique exclusivamente a redactar ese tipo de notas -el chico en cuestión ama la vida, pero necesita el dinero y acepta escribir sobre la muerte.
Todas estas previsiones, sin embargo, nunca son suficientes ante la posibilidad de que alguien se muera a horas indecentes. Ningún periódico, en realidad, está preparado para subir el obituario perfecto de alguien que se murió a las dos de la mañana. Lo que todos los periódicos del mundo agradecen, más bien, es que los famosos se mueran a horas decentes, por la mañana, de preferencia. Así el muerto quedará honrado con necrológicas impecables y el periódico quedará bien ante los lectores. Pero nadie puede controlar la muerte.

Un comentario, Coméntale o Linkea este post
En el caso de la muerte del Senador Kennedy y el NYT en su versión impresa, se tuvo todo un día laboral para escribir el obituario y demás páginas -casi 6 sobre su vida, muerte y legado. Kennedy murió el 25. La portada que muestras en la entrada es de la edición del jueves 27. El miércoles sólo algunos tabloides -el Daily News, el New York Post salieron con la noticia. No sé cómo le hicieron para recorrer la imprenta.
En México, yo sé que REFORMA tiene ya listo el obituario de Fidel Castro, escrito y editado. Saludos!
August 30th, 2009
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